La ópera del fin del mundo y la paz social
A mas de algún desprevenido les causó alguna sensación de temor las profecías de los Mayas acerca del fin del mundo hacia el mes de de Diciembre de 2012. Los alineamientos de las estrellas, los planetas y cuerpos celestes afirmaban el fin de la civilización como la conocíamos. Pero al pasar los años siguientes esos temores y augurios simplemente, se fueron al tacho de la basura. Sin embargo si nos detenemos a observar los detalles y simbolismos que dejan muchas interpretaciones de dichas clarividencias, es el llamado urgente de reflexionar en nuestro mundo arrastrado por la codicia, ambición, y falta de equilibrio que produce todos los desbarajustes en el mundo, las guerras y el cambio climático son ejemplos extremos de ese proceso.
Al final nos damos cuenta de que no vivimos el "fin del mundo",sino le fin de un mundo, el final de una era en el cual, el capital fue el motor del proceso social, político, e incluso militar de los últimos dos siglos y medio. en el cual se vive una sensación general de inseguridad, incertidumbre y miedo a los cambios generales que puede traer el final de una época como lo evidencia la decadencia de la política internacional de los EUA. lo anterior llama urgentemente a la reflexión de como es nuestra conducta como sociedad, en nuestra actitud con otras personas, con nuestro entorno natural, incluso con nosotros mismos, por su puesto que este proceso de transformación no estará exento de sufrimiento, como sucede con los desastres de la naturaleza, todo en busca de un equilibrio y del bien común, elementos ausentes en el actual arquetipo mundial, y por su puesto en nuestro país.
Nuestro Chile no se escapa al proceso de fin de una era de nuestro mundo, comenzado con la crisis "Subprime"de 2008 en Estados Unidos, sumado a las históricas demandas populares como educación, salud, nacionalización de los recursos naturales, mejores apoyos a los trabajadores y la población en general, y el creciente divorcio de las autoridades de la sociedad cada vez mas airado por la tozudez a la hora de ningunear, minimizar, incluso criminalizar a aquellos que luchan por lo que creen ser sus derechos pasados a llevar, esto explotó a partir de las protestas estudiantiles y otros grupos sociales que tomaron un peso notorio a partir de 2011.
Así llegamos a 2015, en donde se podría denominarse el "año de la ópera", en donde las caretas de esperanza de reformas necesarias (y que no son tan profundas como la prensa empresarial quiere hacer creer) se caen, las cortinas de humo son el telón de fondo. La Copa América; los DD.HH; el caso Quemados; el aumento de la delincuencia en zonas acomodadas de Santiago; la situación critica de la economía de exportación; los supuestos Vínculos de las FARC con la situación compleja en la región mapuche de la araucanía, todos temas urgentes que afectan a un sector de la población y que requieren respuestas en su contexto.
Pero nos olvidamos (y eso es lo que algunos quieren) de lo importante que estamos viviendo como sociedad. y no es nada menos que el inicio de un proceso de crisis que no debemos obviar, como el desgaste del proyecto que se inicio en 1981, basado en la relación de concubinato del sector privado con la clase política, el segundo las reglas que dicta el primero, llegando a un grado de obscenidad y desfachatez inaceptables para la gran mayoría de la población de como ellos pagan con penurias, miserias, incluso con la muerte (los alarmantes niveles de suicidio silenciado por los medios masivos) ven como sucede esta opera en donde la verdadera cuestión no es mas que LA PAZ SOCIAL, pues esta situación se asentará en el tiempo solo si el pueblo mantiene la pasividad, indiferencia y distracción que se han mantenido hasta ahora, por ello para evitar un descalabro mayor, se pensó desde el primer momento en el retorno de Michelle Bachelet en 2013, que sumado al Partido Comunista, formaron la Nueva Mayoría con los partidos de la vieja concertación solamente para contener al movimiento social cada vez mas rampante que exige entre otras cosas, nada menos que una asamblea constituyente para formar una nueva constitución, con la intención de reordenar la situación nacional desde el golpe de estado de 1973.
Usando para ellos los débiles sindicatos para contrarrestar la presión de los trabajadores que reclaman un nuevo código laboral (vigente desde 1979, en dictadura), los estudiantes y una educación gratuita garantizada por el estado y no un maquillaje a la L.E.G.E, las regiones reclamando cada vez mayor autonomía, en lugar de una mayor privatización del litio; con una escandalosa historia de SQM (principal financista de política chilena), que aun tiene a calicheros de Tocopilla sin sus indemnizaciones, una carrera docente que no escucha a los docentes y les quitará la poca dignidad que les queda, ampliando en negocio de la educación a niveles cuasimafiosos, redactado por alguien no titulado, entre otras cosas. en fin quedan preguntas a futuro; ¿ cuanto tiempo mas durará esta opera con la música ya añeja de sus acuerdos de cocina y sus peleas mediaticas?, ¿el pueblo finalmente se levantará como un tsunami furiosos como ha ocurrido en Grecia y Argentina?, o ¿tendremos una moderna versión de Ibañez y su escoba mesiánica que barrera con todos desde el poder para ver una obra mas absoluta?. por mientras solo nos queda hacer lo siguiente, educarnos en sociedad, civilización e historia lo mas que podamos, para no repetir la misma tragedia y mejorar el producto.
Claudio Valente

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