LEVIATAN

                                             

                                                                              (imagen tomada de IG. @Gamba.cl 9/1/2024) 

     Hace unos días me encontré con una conferencia de varios economistas, liderados por Manuel Riesco, analizando el proceso revolucionario que sacudió a Chile en 2019, y que no está resuelto, dicho por el mismo, alega que “no hay ningún actor del sistema político, que interprete o logre conectar las ansias revolucionarias con un proyecto  país como el de salvador allende”, dicho de otro modo, a cara descubierta hablan de que la salida a la “crisis política” como lo llaman,  no es política, sino o es por una guerra civil, un golpe militar, o lo que ellos y la clase dirigencial, política y empresarial, buscan para Chile, un LEVIATAN, un gobernante autoritario estilo Hugo Chávez, un Juan Domingo Perón, una conducción centralizada, que supuestamente será más democrática, pero que no será otra cosa que otra versión, más alegre y tropical, de la nomenklatura soviética del libro de Mijaíl Volensky, todo esto digitado desde Suiza, Roma y Londres.

     Pero lo anterior no es un simple descripción del modelo revolucionario marxista que enésima vez intentan imponer en chile desde Luis Emilio Recabarren desde hace un siglo, sino que es parte de una maquinaria puesta a andar por la elite financiera, religiosa, y oligarca internacional, desde Londres a roma, y desde Wall Street a Pekín, pasando por Moscú y suiza, que a través de tres coaliciones controlaran, dominaran al mundo (Oceanía, Eurasia y Estasia como 1984), saqueándolo a placer, sin contrapeso, salvo de la competencia, aplastando a todo aquel que simplemente se oponga, el sueño de LEVIATAN que viene desde los días de la torre de Babel que habla la escritura en Genesis 11. 

    En el libro de Job, al final como JAH le hablo a job acerca del dragón del mar (llamada leviatán) acerca de sus características, como el “rey de los soberbios”, no es para nada coincidencia de que vivimos la era del “orgullo”, ya sea para tu identidad, pasión, ideología política, colectivo de género, la cosa es la misma, debes sentirte orgulloso de eso, y el orgullo te endurece como un bloque de muralla, como una roca, te aleja de Dios, caes en oscuridad, y como ha sucedido desde los principios de la historia, la civilización se derrumba, aunque la caída no siempre es rápida, muchas veces es lenta. En el caso de nuestros días la civilización completa está en el ese camino, pues este leviatán no solo controla el sistema político, económico o social, sino que ahora es cultural, a través de tres estructuras o “monstruos” que asolan la vida de las personas, destruyen países enteros y los sumen en el caos, que si vieron mi columna ¿balcanización? (2020), y preparan el terreno para su saqueo y acomodo colonial, pero esta vez no para que sea una colonia como tal, sino enviándolos a la prehistoria. 

   Como el caso el yihadismo radical, que en nombre de la religión, bajo un concepto equivocado que busca enemigos por todos lados, provoca el caos, cuya “solución”, es la intervención extranjera, directa o no, que irónicamente termina por hundir ese país, ya se viene viendo desde 2001 en Afganistán en adelante, mientras a Europa la vacían de su alma cristiana, lo repueblan de gente de ese credo y se espera que para 2040, ya sea un continente musulmán,  lo mismo ocurre con el progresismo, con un ropaje de diversidad y “aceptación” de las minorías, cuando en realidad es un sistema de castas moderno, y que excluye y persigue a los que se oponen, con el plus de tener el tupé de ridiculizar el arcoíris, símbolo de paz de Dios con el hombre tras el diluvio, este tiene 7 colores, y no los 6 que usan este movimiento supremacista, para que hablamos el marxismo, que actúa más bien como una mafia o un cartel con el estado y las FFAA como su escudo, aplastando sin piedad a los que se les oponen, como ocurre desde la época de la revolución “maravillosa”, la revolución bolcheviche, y en la actualidad en la Venezuela de maduro, que gracias a su disputa con la Guyana por el Ecsequibo (antigua colonia británica), puede tener el mismo final que Gadafi, el sirio al Assad, o Sadam, y con ello puede arrastrar a gran parte de Sudamérica a un conflicto solo visto en lugares como el norte de África en 2011 o actualmente a los alrededores de Rusia e Israel, que puede partir en dos o en tres el continente, con Brasil y parte del cono sur como los únicos que se puedan salvaguardar de la destrucción total que una definición de la crisis venezolana conlleve una intervención militar o terrorista extranjera.


      Si bien hay movimientos internacionales que no se veían desde la guerra fría, pero al mismo tiempo se busca según la realidad del país o de la región del planeta, si propia versión del leviatán, porque buscan oprimir a los pueblos como le crimen lo hacen en los barrios, a punta de extorsión, traiciones y violencia extrema, da lo mismo si la caratula es negra, rosa, verde o roja, es como las barras bravas, solo cambias en la camiseta, pero las conductas, códigos y objetivos son los mismos, en los países es igual la mecánica, solo cambia el relato, pero los enemigos que tienen son los mismos, Dios, y la familia, los mapas? Cambian siempre, pero hay patrones que no se alteran con el tiempo, pero hasta eso mismo está corriendo peligro, porque el leviatán no teme a nadie en la tierra, porque es el rey de los soberbios. Es eso lo que quieren imponernos en nuestros países, incluso con el recurso de la guerra, que están muy lejos que terminen, incluso vendrán más, incluso en la puerta de nuestra casa. Estamos Avisados.

 

Nos vemos en breve

Claudio Lux. 


conferencia de manuel riesco 

https://youtu.be/LuH7DCJylWM?si=z-9ZbW8KmiEiTtLB

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