Mínimo de Decencia



                   Se ha hablado en los últimos meses con no poca alarma en los medios de comunicación de "crisis de confianza" hacia las instituciones, en especial la clase política, pasando por el Parlamento, los Partidos Políticos, Incluso la Presidenta que volvía a la Moneda con una Histórica votación (aunque con una también histórica abstención electoral). proceso al cual lo intentaron explicar de como comenzó como una inesperada explosión de indignación  y como resultante de mayores estándares de vida que exige de la misma manera de sus instituciones, cuando en realidad es que el andamiaje fue desnudado ante el amanecer de una conciencia ciudadana, que se ha dado cuenta de que el estado chileno se ha construido por engaños.
              Por la redes sociales se oye un clamor airado de mayor decencia hacia la llamada "case política", que reaccionamos con asombro las furibundas reacciones de las autoridades de la zona al ver como personajes "extravagantes" y los inmigrantes con sus manos realizaban la ayuda que un estado de Chile no apareció a tiempo en Atacama o al ver como la comunidad local de Puerto Montt ya sabían como reaccionar ante el furioso Volcán calbuco que tomo por sorpresa al lejano Santiago.
                    La sensación de desazón que muchos tienen tras el engaño por sentirse estafados por  una cultura que se ha cultivado en las ultimas décadas acerca del libre emprendimiento, el éxito personal o la búsqueda de la felicidad propia. pues creen mirar  simplemente de como unos pocos  se beneficiaron, las jugosas ganancias que genero toda la transformación económica que comenzó a principios de los años 80 que quedaron al descubierto con los casos de corrupción como Penta o soquimich en una fotografía de un perfecto atraco nocturno que recién esta quedando comprobado como un acto de pirtaeria en ultramar como una aventura inocente.
               Todo esto queda patente Tras los numerosos escándalos de corrupción, las demandas en la Haya de los Países vecinos, la crisis energética que impulsa colosales y polémicos proyectos como Hidroaysen o Alto Maipo, el hastió de las zonas abandonadas a la suerte de los dioses, queda de cajón  la pregunta; y ahora que?. En el horizonte asoman dos panoramas; apostar a una mejor gestión, como si el país fuese una maquina con su líder fuese conductor, o tomar esa maquina y someterla en  el taller ciudadano para realizarle los ajustes necesarios como la educación, retoques al modelo económico, e incluso la asamblea constituyente. Pero sea cual sea el camino el clamor es el mismo, NO mas juegos sucios de mentiras y de manipulaciones de conceptos civicos como si estuviésemos en un casino jugando a la participación ciudadana, democracia, orden juridico como si la mentira fuese la única forma de dirigir, pero están de cara al país, a cara descubierta aunque cocinen las leyes y acuerdos en casa de un senador de medianoche. Un mínimo de decencia por favor. por que mañana puede ser aun mas difícil.    

Claudio Valente
   

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