1890




     Estaba trabajando sobre la sinarquía, sin embargo la contingencia no me puede dejar a fuera para advertir el cada vez mas difícil escenario político que vive el país que precede a la revolución de 1891 y la de 1973, la descomposición moral, político, que tomo un peligroso camino, advertido por el llamado del tribunal constitucional a acatar la actual constitución de 1980, pues ante el avance cada vez más descarado del senado ante el poder ejecutivo al DESCONOCER la autoridad presidencial, socavándolo derechamente en pos de no solo preparar el camino constituyente, sino como la fase 2 de la revolución de octubre de 2019, no solo sacarlo del poder, sino cimentar una nueva institucionalidad en torno a la agenda globalista de 2030, no solo forzado por la pandemia, sino al temor de que la violencia se salga de control y evitar la participación de las FFAA, reavivando el fracaso histórico (una vez mas) de la inoperancia política de nuestro país, a la hora de proteger la base fundamental de nuestra convivencia democrática, sino la existencia del estado mismo de Chile, incluyendo la vida cotidiana de "su" pueblo.   
   
    En los últimos días, se manifestó vía comunicado, el tribunal constitucional llamo abiertamente a los poderes del estado y a la clase política a "respetar la constitución", en una peligrosa señal de avasallamiento del congreso sobre la autoridad presidencial, según ellos "entendiendo el sentir de la sociedad y sus sentidas demandas de justicia social y nueva constitución", pero hace dos años perdieron por palizas las elecciones donde pregonaban ese discurso, ante un electorado les dio la espalda al ver los ruinosos resultados de esos ideales bajo el segundo gobierno de la globalista, la santísima Michelle Bachelet. Pero lejos de ellos desconociendo su derrota electoral, buscaron desde el mismo día la forma de derrocarlo como lo plantee en punto final y en nueva constitución o muerte, y el mismo Piñera tomando su papel del presidente Balmaceda, y el congreso que no lo dejo gobernar, poniendo zancadillas a sus ministros, no teniendo simpatía de las FFAA, con una prensa de la época aleonando a los bandos, violencia callejera en Iquique, Concepción, Santiago, etc. Muy similar síntoma a nuestros días, todo ello alimentado por la traición a la patria del escuálido Sebastián Piñera, y rubricado en el acuerdo "por la paz" de noviembre pasado, solo se activo una bomba de tiempo que explotara en cosa de días. 

Acuerdos desleales

    El acuerdo de noviembre fue una burla de la inteligencia, pues la derecha neoliberal transo su alma con los marxistas, a cambio de que mantenga su dogma económico, pero ellos solo quieren el poder, son enfermos de poder, y el hambre que genera la pandemia, solo los fortalecerá, sumado a la gran desilusión que generará las promesas incumplidas de octubre, frente a las inocultables ambiciones de poder de los golpistas, además ya no se contará con el factor militar, como en 1973, solo ayudará a que el sistema político y sus componentes sociales se autodestruirá, lo que implicara estallidos de violencia tal vez nunca vistos, e por narcotráfico, terrorismo mapuche, separatismo regional-étnico, alimentados por la pobreza intelectual patético del chileno, robustecido por la soberbia, cobardía e ignorancia de la población,  que busca un sistema más "benefactor", estilo europeo, cuando será una copia del peronismo argentino, en el mejor de los casos, para no hablar de caracas, por ello me lleva a decir que esto desembocará en una guerra civil, como 1891, solo que será de mayor alcance destructivo, pero creo que será breve, pues la situación derivara en un sangriento autoritarismo estilo Juan Domingo Perón, y volver a ser una capitanía general de Chile, dependiendo del poder central, de las Naciones Unidad, y del poder regional, pudiendo ser Buenos Aires, Brasil o Lima, como lo fue hasta 1810. Triste lo que digo, pero me podré equivocar, o que en el camino algo fuerte suceda.

Nos Vemos en breve
Claudio Lux    

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