¿BALCANIZACION?
Desde 2017, vengo advirtiendo una serie de eventos preparados
por la elite, en nuestro país y Latinoamérica, el plan andinia, la primavera
latinoamericana, la revolución chilena por parte de la izquierda, ahora y en
las próximas dos entregas para cerrar este año, hablaré de la sinarquía y de
los planes de balcanizar Latinoamérica, como sucedió con el mundo árabe, y el Europa
del este y sus revoluciones de colores, con tal de destruir toda la región,
manejar a placer (esclavos) a su población
y extraer sin problemas sus RRNN, hasta ahora se está cumpliendo
desgraciadamente gran parte de los expuesto.
Al ver el reciente
informe lapidario de las naciones unidas contra Nicolás Maduro y su gobierno,
ya catalogado como "dictadura" o "criminal de lesa
humanidad", o sea, después de destruir con su ideología el país tras 20
años, la elite mundial ya le bajo el pulgar, como sucedió con Saddam, Gadafi,
Al asad o los ucranianos, demoler la
imagen del gobierno, antes de la
invasión militar, desde 2003 vemos como la historia se repite… pero ¿Qué patrón
sigue?, existe indicios desde hace ya un tiempo, de que la elite mundial, a
través del pentágono, buscan reconfigurar EL MUNDO ENTERO, no solo regiones
especificas, o sea dividir el mundo en dos zonas, una zona de paz y estabilidad
(el mundo desarrollado), y zonas de guerra y caos, pues estas guerras buscan
simplemente DESTRUIR EL PAIS completo, para que así no se levante jamás, o que tarde muchos años en dejar de ser un
peligro para las potencias, ¿Venezuela
es el siguiente? , o sobre todo ¿Si Venezuela cae, Sudamérica acompañará su
caída?
Diversos medios en
Latinoamérica recogen diversas fuentes como el libro "Del imperialismo al
pentagonismo" de Juan Bosh, en donde se ejerce un imperialismo ya no de
naciones directamente, sino a través de corporaciones "de seguridad",
que beneficia al estado, pero no el nacional, sino el "global" de las
alianzas de la ONU (que actúa como una corporación), y con su presupuesto supera al del
funcionamiento de la nación en un 60% en 2019, o sea hay un gobierno paralelo
solo para la guerra, el "deep-state"
como lo llaman los nacionalistas, y ese es el que ejerce el dominio a nivel
global, según la estrategia de la época, esta vez de literalmente
"destruir" el tercer mundo", y esto se logra con una economía
hiper-dearrollista, o una economía "de la guerra", que da ganancias 3
veces más que el comercio internacional, pues de destruye los países
"conquistados" , obtienes sus recursos naturales, obtienes medios de
traslado, con instalaciones ya disponibles, perdidas mínimas, y ganancias en u rango
nunca visto, nunca mejor dicho esa máxima, "la guerra es un negocio".
GUERRA SIN FIN
Y como la
maquinaria de guerra es el negocio más lucrativo hasta la fecha, la idea es que
sea lo más duradero posible, y por ende si no hay guerra, hay que crearlas,
esto puede crearse de manera artificial, sean conflictos históricos, raciales,
sociales e incluso religiosos, desde Belgrado a Bakú, desde Donnesk a Caracas,
desde Cataluña a la Araucanía, si lo hay se deben reavivar el fuego del
conflicto, pero la idea es hacerlo lo
máximo al mismo tiempo, como una desastre global controlado, yo creo el
problema, y doy la solución, te vendo las armas, la paz, y por ende el nuevo
orden mundial, pues con esto y la
deconstrucción en marcha en los campos de batalla, la televisión o la sala de
clases, estamos asistiendo a la nueva caída del mundo, del Estado-Nación nacida
de las revoluciones del siglo XVIII, esto se expone en el libro “The Pentagon’s
New Map: War and Peace in the Twenty-First Century" de Thomas Barnett, en
donde se busca separar el mundo en dos zonas, "núcleo", o sea
Norteamérica, Europa, Japón, Rusia, Sudáfrica, China, India, Australia y Nueva
Zelanda, Brasil, Uruguay y parte de Argentina y Chile, mientras que el resto
someterlos a caos permanente, usar sus recursos naturales y disponer de ellas
en forma permanente , y así eliminar toda amenaza de que algún pueblo no siga
los dictámenes mundiales. Eso de esta viviendo ya desde 2003, ya sea por
"dictaduras", revoluciones de colores financiadas desde EEUU, Europa,
Rusia o China, luchas tribales o separatistas, de mismas condiciones, o guerras
Hibridas como lo que vivió la Bolivia de Evo Morales, o el caso chileno de
revolución de colores, de baja intensidad por ahora, siguiendo el caso
Ucraniano desde 2019, y que al menos seguirá por 2021, y que amenaza que puede
terminar con otro termidor, como 1830, 1891, 1924 y 1973, siempre muy
sangriento.
CUATRO PILARES
Esto tiene cuatro
puntos básicos, el primero es que tanto los países del "núcleo",
tanto como esos países en caos, deberán recurrir a las fuerzas militares para colaborar con la
extracción de los recursos del "tanque", así llamados a estas
naciones en desgracia, lugares donde las ciudades funcionan fortificadas, como
en Iraq.
La destrucción de
los estados nacionales, para que este no solo vuelva a existir, sino quitar
todo obstáculo que impida a los estados
centrales su funcionamiento y mantenimiento.
Control extremo demográfico
de su población, deteriorando su calidad de vida, reduciendo de facto sus
derechos, por ello controlando su población en número, para al final despoblar
ese territorio para explotar sus recursos naturales, o como el caso de Haití y
Venezuela, derrotar a todo aquel que se interponga a sus intereses globalistas,
y reducir la población mundial, dos pájaros de un tiro.
La domesticación de
la población de estos países y zonas en caos, pues lo que sobrevivan, se irán a
países "estables", en donde se endurecerán las medidas, como el uso
del chip identificatorio para mayor
control de esa población, así tenerlos cautivos para que obtengan
"beneficios" sociales.
En el principal
frente de batalla es en la mente de los ciudadanos, o sea usan a los medios de comunicación
que alientan asonadas revolucionarias como el caso chileno de 2019, culpar al
gobierno por cualquier exceso represivo, a todo aquel que no comulga con mi
pensamiento, a fin de destruirnos todo
el sistema y poner a EE.UU como el
salvador de la situación, como el caso Iraq. Destruir el estado de derecho,
poniendo a lideres títeres como Juan Guaidó, destruyendo la legitimidad del
estado, paso clave para destruir la nación, como la Europa del este y sus
revoluciones de colores, la primavera árabe, y ahora le toca a Latinoamérica.
Los movimientos
guerrilleros que se viven en chile, desde las FARC, miembros desertores de la
ETA, el EZLN, y del foro de Sao Paulo, financiados por el narcotráfico, la masonería
europea, que busca cortar a Argentina y Chile en dos, para concretar el plan
andinia, un territorio que buscan las elites para su beneficio, incluido el
cultivo de drogas como la marihuana, en donde Chile es el tercer mayor
consumidor mundial, además de la crisis política en Perú, Bolivia, Colombia, y
la destrucción de Venezuela en manos del socialismo del siglo XXI y su
comandante Chávez. Para así preparar el camino al asalto final, o sea su destrucción,
bloqueo económico, satanización mediática, desestabilización interna del país
por el caos y crimen organizado, y como
paso final la acción militar, directa por EEUU, o con aliados como Colombia,
Brasil o Panamá, con la colaboración de naciones Unidas y su consejo de
seguridad, esto para detener la creciente influencia china en la región.
O sea, si la
guerra estalla en Venezuela siguiendo el guion tras el 11 de septiembre de
2001, no solo Venezuela caerá en el infierno de una guerra perpetua, sino
Colombia, Panamá y arrastrará a otras naciones hacia el sur, pues se desatará
una ola humanitaria nunca vista en Sudamérica, solo el Brasil de Bolsonaro (mientras siga en
el poder), ningún estado de América está a salvo, desde Canadá, hasta la Patagonia,
guerras civiles a distinta escala según los planes globalistas, las complejidades
de la sociedad, o que tan robusto es el estado y la mentalidad de ese pueblo, o
sea unos estados quedarán aun existiendo, pero bajo otro modelo y otros
simplemente desaparecerán o quedaran en caos permanente como los ejemplos tristemente
conocidos desde 2001 a la fecha, ¿Sudamérica
será el siguiente escenario de guerra?, todo indica que si, en este decenio que
comienza, será de reordenamiento pero no para bien de sus pueblos, y acá no
hablo de liberales, izquierda o derecha, sino del país como lo conocemos.
El triunfo del
apruebo, como se veía, trajo dos cosas sobre Chile, la desilusión y la normalización
del caos, pues por un lado la extrema izquierda, que desde un principio hablo
de derrocar a Piñera para imponer desde la fuerza de las barricadas, su modelo
socialista cubano, una venganza histórica frente a su derrota en 1973, ayudado
por un mundillo liberal insulso, deconstruido y falto de sustancia que no le
gusta el país que Pinochet dejó. Se dice que la historia chilena es cíclica,
tiene ese gen heredado de los araucanos que asesinaron a los Promaucaes, el
verdadero pueblo originario de Chile, no como la falsificación histórica relata
en estos días, que desde allí germinó ese afán de autodestrucción, primero con
los malones, saqueo e incendio de las ciudades españolas, luego las guerras del
siglo XIX, las 6 desde el proceso de separación de España, hasta la guerra
civil de 1891, y los 3 golpes de estado, 1924,1932 y 1973, con cuantas matanzas
en el camino, o sea tenemos ese gen de autodestruirnos cada tanto, sino la
naturaleza o un país externo lo hace, entonces a partir de la creciente desilusión,
pues con la ley 21.200, los políticos y la ONU ya delinearon el proceso de la constitución
ya redactada en 2016 por Bachelet y el PNUD, aplaudido por los liberales y el
mundo empresarial, pero que choca con la ambición sin límites de los radicales
izquierdistas de lograr el poder por las armas si es necesario, como lo
demuestras su teatro de la Araucanía, están
dispuestos a gobernar por el caos, así mantener a raya a la población,
paralizar a los patriotas, ya que persiguieron hasta con sendas penas de cárcel
a estos grupos de contra-choque, o sea no hay solución pacifica ante esta situación,
y ahora con la situación parecida al Perú, en donde el mundo militar ya exigió
cumplir la constitución, vigilando de cerca la situación, no sea cosa que en
Chile lo imiten y se repita la saga de desgracias para el pueblo que convierta
a Chile en un cementerio, es algo que nadie quiere decir, pero cada día nos
acercamos mas a ese lugar, ya sea por una guerra civil, o el derrocamiento cada
día mas cerca de Sebastián Piñera, ya sea por los marxistas, o por las FFAA, o
en su defecto que el entregue el poder a un comunista en 2022, y este termine
sus días como el Káiser Guillermo II cómodo, y lejos de su patria viendo su
triste final.
Nos vemos en breve
Claudio Lux



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